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La compensación por la copia privada: el canon

Lo primero que se ha de explicar es que, una obra protegida por la Ley de Propiedad Intelectual (llamémosle «obra artística» en este caso), tiene una naturaleza especial, porque aunque hayamos comprado una copia de esa obra artística (la obra divulgada), eso no nos hace dueños de su contenido artístico.

Es decir: si compramos un libro o un disco, somos dueños de ese soporte físico en el que está impresa o grabada la obra. No del contenido.
De la misma manera, si compramos una obra artística original (un cuadro), no somos dueños del contenido intelectual de la obra, sólo del soporte físico en el que está pintada, siendo reservados para el autor una serie de derechos (algunos de ellos irrenunciables, como el de autorizar su reproducción).

Una vez aclarada la especial naturaleza de la obra artística, podemos continuar profundizando hasta llegar al hecho de la copia privada y su legislación.

Uno de los derechos que corresponde exclusivamente al autor es decidir en qué forma y cantidad se van a realizar copias de su trabajo, –entre otras cosas, para su posterior divulgación en el mercado–.

Por otro lado, el Artículo 31 de la LPI regula los derechos de la otra parte necesaria en toda difusión artística: la sociedad. Y uno de ellos es el derecho a realizar copias «para uso privado del copista, siempre que la copia no sea objeto de utilización colectiva».

Sin embargo, sin un ajuste de algún tipo, estos dos derechos son incompatibles entre sí. No puede el autor ser el único que controla las copias de su obra (normalmente, mediante un acuerdo y un contrato con un difusor); y por otro lado, darle a la sociedad los medios técnicos y el derecho a realizar copias de uso privado.
Y para ello se estableció la remuneración por copia privada.


Artículo 25 de la LPI, para el que quiera leerlo en profundidad.
Por cierto, la remuneración por copia privada es un derecho irrenunciable para los artistas. Pero también es una compensación que no puede ser reclamada por artistas particulares. Ha de tramitarse a través de una entidad de gestión.

Inicialmente, esta remuneración por copia privada se aplicaba a los soportes existentes al alcance la sociedad en aquella época: los aparatos reproductores, las casetes, las cintas vírgenes de vídeo, y las fotocopiadoras, principalmente.

Esta remuneración o compensación se establece para reembolsar al artista los derechos que deja de percibir por una copia (recordemos: legítima) particular.
Si no se hiciera así, resultaría que hay un derecho en la sociedad que pagan los artistas de su bolsillo: el derecho de los ciudadanos a realizar copias privadas mediante aparatos técnicos, inventados y comercializados por terceras partes.

Esta compensación por copia privada se aplica como una especie de impuesto a los fabricantes y distribuidores de este tipo de aparatos. Estas empresas lo incluyen en sus cuentas de gastos, y lo trasladan finalmente al consumidor (bien podrían dejar de ganar esta parte, y reducir su margen de beneficios; pero por los motivos que sean, prefieren desplazarla hasta el consumidor, que es el que hace uso de sus aparatos).

Por lo tanto, el tema de la compensación por copia privada no tiene nada que ver con la piratería, las descargas de internet, o las empresas o particulares que se lucran vendiendo obras ajenas protegidas con ©.

Éste es un tema entre sociedad, artistas, y las legítimas copias a las que tiene derecho aquella para realizar copias de obras adquiridas (copias para el coche, de seguridad, almacenamiento en soportes digitales, etc.). En este punto conviene recordar que “tener derecho a algo” no quiere decir que sea a cambio de nada (confusión que, extrañamente, se encuentra casi exclusivamente en el apartado de la cultura y la creación artística).

La digitalización de la música (y otros contenidos protegidos por las leyes de derechos de autor, como las películas o los textos o fotografías) y la rápida y masiva posibilidad de ser copiada, almacenada o transformada en múltiples soportes, ha hecho necesaria una revisión de los soportes sobre los que se aplicaba esta compensación por copia privada. Finalmente ha sido extendida a todos los soportes digitales que actualmente se usan para estos fines.

¿Cómo se establece qué parte de estos soportes se utilizan para realizar copias legítimas o para guardar trabajos personales? Bien, esto ya es más complicado. Los representantes de los autores solicitan saber la cantidad de soportes vírgenes vendidos (siempre a plazos vencidos: como mínimo, el año anterior).

Se pone sobre la mesa una estimación de cuántos soportes vírgenes se usan para grabar contenidos protegidos, teniendo en cuenta cuántos se usan para copias de trabajos particulares, cuántos para entidades públicas o privadas que almacenan sus datos y trabajos en estos soportes, y se negocia. Es cierto que es muy difícil saber sobre qué cantidad final ha de aplicarse la compensación, y aquí entra la negociación creadores/fabricantes y distribuidores. Es verdad que el explosivo aumento de las ventas de soportes y copiadoras para uso particular dan una pista del uso real que se hace de todos esos soportes.

No olvidemos que la compensación por la copia privada se establece para suplir a los creadores por las ganancias que dejan de percibir al realizarse estas copias. Y hay una relación directa entre lo que dejan de vender los autores y la proliferación de los sistemas de copia. De la misma manera que sucedía con los magnetófonos y las casetes de audio, o las fotocopiadoras.

Es decir: sí, se puede establecer una relación directa y negociar la cantidad a compensar a los autores, una vez descartados los soportes usados para guardar trabajos privados que no llevan aplicado un ©.

Los diferentes creadores se afilian a una entidad de gestión u otra según la naturaleza de su obra artística y según las inclinaciones políticas de las diferentes entidades que pueden representarle.

Las entidades de gestión de los autores (todas, no hablo sólo de la SGAE) negocian con los fabricantes el cobro de las compensaciones de las ventas del año anterior, como mínimo. De manera que la responsabilidad de trasladar este gasto al usuario dividiéndolo por cada soporte virgen que va a vender el año que viene es del fabricante/distribuidor.

Finalmente, esta negociación acaba llevándose en términos de capacidad de grabación/compensación monetaria, estableciéndose así las cantidades a aplicar a los soportes y grabadoras según su capacidad de almacenamiento y copia.

Las entidades de gestión que recaudan estas compensaciones se las distribuyen según estimaciones de artistas representados y por la proporcional difusión de su obra (por lo tanto: los artistas con más difusión son a la vez los que más posibilidades tienen de ser copiados de manera legítima).

A su vez, las diferentes entidades de gestión tienen como base de funcionamiento unos estatutos que rigen el destino de esta recaudación. Recordemos que hay múltiples y diferentes entidades de gestión que representan a todo tipo de gremios artísticos y de diferentes tendencias políticas y económicas. Las hay que realizan un reparto más igualitario, favoreciendo así en el reparto a los artistas más jóvenes o desconocidos; y las hay que reparten según la proporcionalidad de la difusión del autor. Una parte de esta recaudación suele destinarse a financiar proyectos artísticos en convocatorias abiertas, alguna de las cuales hemos anunciado aquí.

Aquí tenéis una serie de preguntas y respuestas habituales, de la mano de la Fundación Arte y Derecho,que ampara y defiende los derechos de los artistas visuales, entre los que nos encontramos los ilustradores.

Y aquí, el mismo tema enfocado desde la SGAE, y aplicable a los músicos y cineastas.

En DAMA también han redactado un texto a este respecto.

En la redacción de este artículo he tratado de tener en cuenta todas las dudas que suelen surgir del tratamiento de este asunto. Siento si no participo en los comentarios para resolver cada una de las posibles preguntas que tengáis, pero creo que entre este texto y los links que incorporo os será fácil encontrar la información que resuelva las dudas que os puedan quedar pendientes.

15 de enero de 2008
 

2 comentarios a La compensación por la copia privada: el canon:

  1. Teseo [15/1/08, 22:06]:

    Buenas Nacho.

    Me he leido el artículo y hay unas cuantas cosas en las que no estoy de acuerdo…

    1. Creo que hay una mala interpretación del artículo 31 de la LPI. Que yo deje mi CD de audio o mi copia privada a 1 amigo o a 500 no implica que eso sea “uso de utilización colectiva”. Entra dentro del ámbito de la privacidad (luego no es una utilización colectiva). Otra cosa es que yo me vaya a la Plaza Mayor de Madrid, y ponga el disco en PUBLICO. Este artículo se malinterpreta de forma intencionada siempre por las sociedades de gestión.

    2. Admitiendo el Canon como válido (no voy a meterme en si es realmente necesario o no), quién tendría que estimar cual es el Canon justo debería ser una entidad diferente de las propias sociedades gestoras y no influyente o dependiente de estas de alguna forma. Como ejemplo de lo mal que se está haciendo tenemos muchísimos:

    a) El gobierno no ha auditado a las SGAE desde hace 10 años, aunque ellos han dicho que si:
    http://www.eleconomista.es/en-el-diario/noticias/343257/01/08/El-Gobierno-pone-excusas-para-no-auditar-a-la-SGAE-Colonial-no-descarta-mas-caidas-y-otro-golpe-de-Botin.html

    b) No se realiza un verdader cálculo compensatorio relaccionado con la realidad por QUIENES hacen el cálculo… y la escusa de que es el más real y que están confirmadas (uno no puede confirmar con uno mismo… eso se llama “paja mental”, se necesita de un “otro”. En TV existen los audimetros y empresas ajenas al cualquier afiliación que se dedican a ello. respecto al Canon es la propia SGAE con sus amigos…

    c) Se calcula todo lo que se vende como material sobre el que aplicar el Canon, cuando la MAYORÍA no es material con derechos de autor y está producido por empresas que se gestionan sus porpios derechos de autor con unos fantasticos abogados. Aquí podemos hablar de porqué se paga un canon por TODOS los CD de Guadalinex, MoLinux, MAX, etcétera… todas las versiones de Linux que se han grabado y distribuido gratuitamente (propiedad de cada Junta), de sus descargas desde sus webs, etéctera. Estamos hablando de MILLONES DE EUROS en España y solo de Software Libre al que se le carga el canon en el soporte… Y aqui no hablamos de los millones en producción que las propias empresas españolas producen de SU PROPIO material… Y ninguna de ellas ve volver ni un solo céntimo por derechos de autor….
    http://www.iniciativafocus.org/web/index.php?option=com_content&task=view&id=70&Itemid=1

    d) Se graban todos los soportes por “SU POSIBILIDAD” y no por ser lo que son. Un soporte… Ya hay sentencias en el extranjero justo por esto mismo, por canon por tratar los soportes como máquinas de reproducción en lugar de como soportes:
    http://www.libertaddigital.com/noticias/kw/canon/canon_digital/ipod/mp3/kw/noticia_1276321245.html

    e) Porque el Canon tiene que ser una realidad social y no lo es. En los foros de la web del PSOE fué la petición mas realizada, doblando la del aborto… y sin embargo votaron en contra. Por no considerar todas las firmas que asociaciones de ciudadanos presentaron con la nueva propuesta para grabar los soportes digitales (casi dos millones de firmas!!!).

    Y mucho más…

    No se puede Criminalizar a una sociedad por hacer uso de la copia privada cuando ésta está legislada. No se puede actuar como si fuera la policía (y hablamos de espias en bodas, de querer cobrar el audio puesto en tiendas sin presentar una lista de sus clientes diciendo que representan a todos cuando no es cierto…), etcétera…

    Pufff… me he cansado de escribir… Dejo un resumen de “un tipo que sabe mas que yo”:

    http://blogs.publico.es/dominiopublico/184/el-canon-la-nueva-marbella-de-la-propiedad-intelectual/


  2. nacho [18/1/08, 11:18]:

    TESEO,
    ya te dije que no es mi interés ni mi cometido cruzar una conversación sobre los temas aquí expuestos: como mucho, resolver dudas y moderar.

    Pero por esta vez te diré que el punto 1 lo has entendido tal cual está explicado: para hacer ese uso privado legítimo es para lo que existe el canon.

    2. El que dice lo que cuesta copiar su propio trabajo es el autor (a través de sus entidades). No puede venir un tercero a decirnos en cuánto se valora nuestro trabajo.

    Continúas personalizando en la SGAE, y yo no me centro en eso (probablemente en el modelo de gestión de la SGAE estemos de acuerdo). Sino en la naturaleza del asunto.

    Los demás puntos que tratan los links que me has colocado están rebatidos o explicados dentro de mi texto, o en los links que he colocado al final.
    Otra cosa es que cada uno tenga ya formada su opinión, y busque sus justificaciones en textos que se acerquen a nuestro razonamiento (cosa que me parece normal, pero eso no es debatir).

    Un saludo,
    n.
    +